Los efectos secundarios de la vacuna contra la influenza han disminuido

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Por: Yomaris Rodríguez, EL VOCERO

“Hoy no hay ninguna evidencia válida científicamente probada de que las vacunas causen autismo o alguna enfermedad como esa”. Así aseguró la doctora Concepción de Longo, quien insta a las madres a no temer vacunar a sus hijos y hacerlo contra la influenza, específicamente en el Flupalooza, el 4 de octubre en el Coliseo Roberto Clemente.

En este evento se administrarán gratis 15 mil vacunas contra la influenza, cuya temporada inicia en septiembre, a infantes desde seis meses de edad hasta envejecientes. En la primera edición de esta actividad, en 2013, se inyectaron 11 mil personas. Esta es una iniciativa de Voces, Coalición de Vacunación de Puerto Rico; el Departamento de Salud y Salud de la Capital.

Esto como parte de la campaña de educación ‘Pégate que estoy vacunao’, de Voces, dirigida a mayores de 65 años para prevenir ocho enfermedades por medio de cinco vacunas, entiéndase la culebrilla, el neumococo, la difteria, la hepatitis A y B, el tétano, la tos ferina y la influenza.

“En la década de 1970, un estudio con mucha publicidad reportó supuestamente la relación de vacunas que tenían el preservativo timerosal con el autismo. Se mejoró el proceso de hacer vacunas y se les quitó ese preservativo que contiene mercurio, que se usaba para preservar dosis múltiples. Descubrieron que ese estudio científicamente no tenía valor, fue desacreditado y el médico que lo hizo perdió la licencia”, explicó Longo, directora médico de Voces.

En 2013, se reportaron 30,386 mil casos de influenza y 29 muertes, que mayormente ocurrieron entre personas de 25 a 69 años, aunque los menores de 14 años son más susceptibles a sufrir esta afección.

A diferencia de otras vacunas, la de la influenza es una dosis anual porque cada año contiene las cepas que han circulado en la comunidad ese último año y la actual tiene de influenza A, B y H1N1. Está vigente desde septiembre de 2014 hasta junio de 2015, aunque lo ideal es vacunarse ahora que inicia la temporada para minimizar los riesgos de enfermarse.

“El propósito de cualquier vacuna es proveer inmunidad contra la enfermedad que te vacunas”, indicó. Sin embargo, puede enfermarse aunque se vacune “si apareciera otra cepa no contenida en la vacuna”.

Longo alertó que un catarro o fiebre leve de menos de 38.5 grados no es excusa para evitar inyectarse, no así una pulmonía, dificultad respiratoria o que en el pasado haya confrontado una reacción alérgica seria o tenga una indicación médica.

Fuente: EL VOCERO