Todas las personas de seis meses de edad o más deben vacunarse cada año contra la influenza estacional. Después de recibir la vacuna, el cuerpo tarda unas 2 semanas en producir una respuesta inmunitaria. ¡Vacúnese ahora para estar protegido durante toda la temporada de influenza!

Ahora que los niños regresan a la escuela, nos toca hacer muchas cosas típicas de esta época: ir a las conferencias con los maestros, a los eventos deportivos y a las actividades extracurriculares. También nos debe servir de recordatorio importante de que la temporada de influenza ya está a la vuelta de la esquina. Al vacunarse anualmente usted y toda su familia, podrán ayudar a evitar enfermedades relacionadas con la influenza, tener que faltar al trabajo y la escuela.

La influenza (o gripe) es una enfermedad respiratoria contagiosa que afecta la nariz, la garganta y los pulmones y que puede causar complicaciones graves, requerir de hospitalización e incluso provocar la muerte. La neumonía y la bronquitis son ejemplos de complicaciones graves relacionadas con la influenza. La influenza también puede agravar ciertas afecciones, como la diabetes, el asma y las enfermedades cardiacas o pulmonares. Cualquier persona se puede enfermar de influenza y propagarla a sus amigos o seres queridos, aun cuando crea que está sano. Vacunarse contra la influenza es la mejor manera de protegerse usted y su familia.

Aunque el periodo de mayor actividad de la influenza suele ser enero o febrero, la influenza es impredecible. Si bien existen muchos virus de influenza diferentes, la vacuna anual contra la influenza protege contra los tres virus que serán los más comunes, según lo indican las investigaciones.

Todas las personas de 6 meses de edad o más deben vacunarse contra la influenza anualmente, especialmente si tienen alto riesgo de complicaciones o si viven o cuidan de alguien que está en riesgo, como las que pertenecen a estos grupos:

  • Mujeres embarazadas.
  • Niños menores de 5 años, en especial si tienen menos de 2 años de edad.
  • Personas de 50 años de edad o más.
  • Personas de cualquier edad con ciertas afecciones crónicas.
  • Personas que viven en asilos para ancianos y otras instituciones de cuidados prolongados.
  • Personas que viven con otras personas con alto riesgo de complicaciones por la influenza, o que cuidan de ellas, tales como
  • Trabajadores del sector salud.
  • Personas que viven con otras que tienen alto riesgo de complicaciones por la influenza.
  • Personas que viven con niños de menos de 6 meses de edad (muy pequeños para ser vacunados) y personas encargadas del cuidado de estos niños pero que no viven con ellos.